jueves, 28 de octubre de 2010

BIOGRAFÍA ENRIQUECIDA II

Tras finalizar "Dos por dos" Mercedes no recibe nuevas ofertas, por lo que en 1980 vuelve a la radio para trabajar con Iñaki Gabilondo en la Cadena Ser, en un programa llamado "Queremos Saber", nombre que más adelante recuperaría para la televisión.

Su vuelta a la pequeña pantalla se produce con el programa "Buenas noches" (1982-1984). Aquí se inicia su estrecha y prolongada colaboración con el productor José Sámano, su Pigmalión particular en el terreno profesional y su pareja sentimental durante 20 años. Sámano produce y dirige sus programas de entrevistas y debates entre 1982 y 1995 y aunque nunca llegaron a casarse, la Milá siempre le mencionaba llamándole “mi marido”.

Con él vivió su época dorada en televisión: A "Buenas noches" le sigue "De jueves a jueves" (1986) y "El martes que viene" (1990) aún en Televisión Española, este último tras un paréntesis de varios años en los que permanece en Londres, para perfeccionar su inglés. Más tarde, ya en Antena 3, la pareja vuelve a formar equipo en "Queremos saber" (1992-1993) y "Más que palabras" (1995). Mercedes asegura haber aprendido con Sámano casi todo lo que sabe sobre televisión y recuerda que por aquel entonces trabajaban sin descanso porque al finalizar cada programa, lo visionaban juntos nuevamente y pasaban horas corrigiendo errores, cuestiones de iluminación o realización, posturas de la periodista, cómo había hablado en un momento dado o cómo había movido las manos.

Cuando están haciendo "El martes que viene" se inician las privadas y con ellas el éxito se vuelve más difícil, aunque en un principio la supremacía de TVE respecto a las recién llegadas era tan considerable que no alteró mucho las cosas. Pero con "Más que palabras" todo cambia. El formato no tiene la aceptación esperada y el desgaste sufrido ante el fracaso, les afecta a ella y a Sámano también en el terreno personal, creando en la pareja enormes tensiones. Finalmente, prefieren asumir la derrota y se retiran perdiendo dinero y ahí comienza un declive que termina con su separación.



LA VANGUARDIA, DOMINGO 2 DE NOVIEMBRE DE 1997

SEMANA ROSA
Josep Sandoval

Toques personales
También seria es Mercedes Milá, a quien seguimos esperando en nuestras pequeñas pantallas para que nos aligere de tanta complejidad emocional que nos embarga, día a día, desesperadamente. Pues bien, a la lista e interesante hija del conde de Montseny se le rompió el amor con Pepe Sámano, un varón nada domado por cuyos brazos y corazón desfilaron mujeres tan fuertes como Massiel o Mónica Randall. Lejos del entorno amatorio, Mercedes estará más por la labor y nos sorprenderá cualquier noche con ese toque personal que sólo ella sabe colocar en sus trabajos. Que buena falta nos hace.



Este doble fracaso implica que Mercedes lo pierda todo, pasando de tener una productora, secretaria, conductor, guionistas y el apoyo total de Sámano, a quedarse totalmente sola, con un móvil como único elemento de trabajo. Un día Jesús Hermida llamó a ese móvil e hicieron juntos el programa "Sin límites" (1998), que resultó un nuevo pinchazo en su carrera por lo que simplemente cumplieron con el número de programas que les habían pedido: diez semanas.

Cuando acabó "Sin límites" la periodista llegó a sentir pánico. Había vivido de su trabajo desde los dieciocho años y de repente comprobaba que durante varios meses no entraba dinero en su cuenta y que no podía vivir con lo que le quedaba. En aquel momento hubiera dado cualquier cosa por conseguir un trabajo, fuese el que fuese. Vivió una crisis muy fuerte y no tuvo la suerte de que la llamara nadie en mucho tiempo. Esta situación se prolongó durante un año y medio más o menos, hasta que le ofrecieron presentar Gran Hermano. Pero lo ocurrido a continuación ya forma parte de otra etapa y otra historia.

Sin duda alguna, el hecho de trabajar tantos años respaldada por un productor que además era su pareja, le facilitó enormemente el camino y nunca sabremos cómo hubiera transcurrido su carrera de no haber contado con ese apoyo y esa seguridad, porque a pesar de haber recibido varios premios por su labor, Mercedes no ha sido un personaje de grandes éxitos televisivos, tal vez porque en aquellos primeros años no existía la enorme competitividad actual, ni se daba a las audiencias ni al "share" la misma importancia que ahora. Y además, su estilo impertinente y su actitud atrevida ante las cámaras no eran los más idóneos para ganarse la simpatía de los espectadores.

La mayoría de sus programas son más recordados por incidentes puntuales (como el ya mencionado plante de Francisco Umbral) o por las críticas recibidas, que por su buen hacer como presentadora.



ABC (Madrid) - 04/06/1983

LAS CARAS DE LA NOTICIA
Mercedes Milá y Oscar Alzaga



Oscar Alzaga cayó, según el dicho popular, «como un pardillo» en la encerrona que todas las semanas tiende Mercedes Milá a los representantes de la derecha. La fórmula es ingenua. La señorita Milá invita a un «derechista» y a dos o tres personajes de signo contrario previamente aleccionados. Al «derechista» se le asalta de repente con un tema polémico ajeno a su especialidad, y resulta aplastado ante varios millones de telespectadores. En el mejor de los casos pierde por 3-1 o por 2-1. El jueves, Oscar Alzaga hizo el ridículo en un asunto tan trascendente como el del aborto. Los representantes de la derecha no deben caer en la vanidad de «aparecer» en la televisión, que es el anzuelo que les tienden, para meterles luego en una encerrona que les desprestigia. A ellos y a lo que representan.



La llegada de las privadas proporcionó a Mercedes pocas alegrías profesionales y en general, sus programas en este nuevo entorno no duraron mucho ni destacaron especialmente. Así ocurrió con "Queremos saber mas" en Antena 3 (2002), por el que renunció a presentar la tercera edición de "Gran Hermano" y que pasó bastante desapercibido, "Diario de ...." (2004) programa de investigación al que se dedica durante los períodos de descanso del famoso reality y que aún se emite esporádicamente en Telecinco con audiencias muy irregulares y "La Tribu" (2009), uno de los fracasos mas estrepitosos (si tenemos en cuenta los personajes que participaban del proyecto y las expectativas creadas) de los últimos años, que la periodista abandonó tras intervenir únicamente en dos programas y comprobar el escaso seguimiento obtenido (huyendo en opinión de muchos), antes de que fuera retirado poco después por sus pobres audiencias.

Creo que no peco de injusta al afirmar que el único éxito resonante y continuado de la Milá ha sido "Gran Hermano" y aunque es preciso admitir que Mercedes apostó fuerte por el formato desde el principio y siempre lo defendió de los ataques absurdos e hipócritas que ha recibido el programa desde su estreno, también se debe reconocer que su papel en el reality (brillante en un principio) acabó por subírsele a la cabeza, llevándola a un nivel de endiosamiento absolutamente inaceptable.

En mi opinión, su creciente y desatado histrionismo y la pérdida total de la objetividad debida a los concursantes, a los que masacra o santifica según sus propias afinidades, son los principales elementos causantes de la falta de credibilidad de la presentadora en los últimos años y de que gran parte de sus seguidores de antaño le hayan vuelto la espalda. Se podría decir que el mismo programa que la elevó a lo más alto la ha transformado en una especie de caricatura, haciendo de una profesional seria y respetada una mujer histérica, déspota e incluso grotesca en muchas ocasiones.

domingo, 8 de agosto de 2010

BIOGRAFÍA ENRIQUECIDA I


Hace tiempo que no escribo sobre la Milá, aunque estos días van apareciendo breves noticias que la mencionan de pasada, referentes la mayoría de ellas a la próxima edición de Gran Hermano que seguramente la mantiene ocupada, evitando así que nos martirice de nuevo con la labor de justiciera que había emprendido en los últimos tiempos contra personas y formas de hacer televisión que no se ajustan a sus baremos.

Desde que inicié este blog mis criticas hacia Mercedes han sido continuas y muy duras, aunque siempre traté de justificarlas con argumentos sólidos, pero hoy quiero explicarles que si me considero legitimada para cuestionar la figura de la periodista es porque en el pasado he sido una gran admiradora suya, del estilo innovador de sus inicios, de su franqueza y de su forma clara y directa de afrontar temas y personajes. Y esto me ha llevado a plantearme la posibilidad de ofrecer un breve historial de la Milá, haciendo hincapié en otros aspectos diferentes a los que destacan las biografías que se pueden hallar en Internet. El resumen que yo quiero proponer es un mosaico formado por pequeñas anécdotas de su vida profesional y personal, confesiones de la propia Mercedes, informaciones aparecidas en la prensa y opiniones mías absolutamente subjetivas y que como tal asumiré, sobre el efecto que todas estas circunstancias pudieron haber tenido en su evolución, hasta el punto de llegar a transformarla con el paso de los años en una mujer fanática, que fue perdiendo poco a poco su dignidad profesional y su sentido del ridículo y a quien imagino sola y amargada en un futuro muy próximo.

Mercedes Milá nace en 1951 en Esplugas de Llobregat, en el seno de una familia de la aristocracia barcelonesa. Así pues, tiene en la actualidad 59 años que jamás ha intentado ocultar, mostrándose además poco partidaria de las operaciones de estética con fines rejuvenecedores. Es la mayor de 6 hermanos y heredera de un título: el Condado de Montseny, que a día de hoy ostenta su padre José Luis Milá y Sagnier y que correspondía a su hermano Lorenzo por ser el mayor de los hijos varones, hasta que la Ley 33/2006 sobre igualdad del hombre y la mujer en el orden de sucesión de los títulos nobiliarios, concedió a las mujeres el derecho a heredar estos títulos, prevaleciendo a partir de esa fecha el criterio del orden en el nacimiento sobre la preferencia a los varones que había primado hasta entonces en España.

De pequeña fue una niña tremendamente tímida y vergonzosa que inició su formación en un colegio de monjas y que resultó ser una buena estudiante que nunca tuvo problemas con sus notas ni necesitó repetir cursos. Cuando llegó el momento de acceder a la Universidad, se sintió atraída por las Ciencias Políticas que le apasionaban, pero la inexistencia de una Facultad donde seguir dicha carrera en Barcelona, la hizo decantarse por la de Filosofía y Letras. Sin embargo, casi inmediatamente se dio cuenta de lo erróneo de su decisión y por ello, cambió dichos estudios por los de Periodismo, esta vez con acierto ya que se sintió fascinada por ellos desde el primer instante. La responsable de esta última y definitiva elección fue su tía María Asunción con la que pasaba temporadas en Sevilla, que le insinuó la posibilidad de estudiar periodismo basándose en las cartas que Mercedes le escribía, aunque curiosamente la propia Milá ha llegado a afirmar en más de una ocasión que la prensa escrita no es lo suyo y de hecho, es una faceta que apenas ha ejercitado dentro de su actividad.

Una vez finalizada la carrera, graduándose en 1974 con una tesis sobre periodismo televisivo, recibe nuevamente la ayuda de su tía que le consigue unas prácticas como becaria en El Correo de Andalucía en Sevilla donde debuta profesionalmente. Se inicia en televisión en los informativos de Miramar, para pasar después al área de deportes y experimenta también en la radio trabajando 3 años con Luis del Olmo como reportera de calle, acompañada de una unidad móvil.

Tras este aprendizaje llega en 1978 el programa “Dos por dos” en TVE, la primera vez que pisa un plató en directo y donde siente lo que ella define como un enamoramiento hacia la cámara. Comparte su debut con Isabel Tenaille, bastante conocida por aquel entonces, que cuenta ya con una considerable experiencia televisiva frente a la recién llegada. Precisamente uno de los alicientes del programa es la contraposición de las personalidades de sus dos presentadoras. Isabel: de voz mesurada y ademanes reposados, políticamente correcta, con una imagen conservadora y tradicional. Y Mercedes: con un estilo considerado agresivo para la época, menos atractiva físicamente, más informal en su vestuario y su aspecto y bastante transgresora tanto en el tono como en la intención de sus preguntas.

El programa sólo dura tres meses, lo estipulado en el contrato inicial, pero durante ese breve período ya se perfilan las características que formarán parte en el futuro de la personalidad profesional de la Milá y quiero resaltar como muestra dos anécdotas acaecidas durante las emisiones. La primera de ellas fue una aparición de Francisco Umbral (primer encuentro de Mercedes ante las cámaras con el que más tarde protagonizaría un incidente recordado por la famosa frase “Yo he venido aquí a hablar de mi libro”). El escritor muestra en aquellos momentos un interés sentimental por Isabel y no duda en cortejarla en directo en presencia de la Milá, como pueden observar en el video que incluyo.


La segunda ocasión tiene como protagonista a Dewi Sukarno, viuda del que fue presidente de Indonesia Achmed Sukarno, una dama muy presente en esas fechas entre las figuras de la Jet Set Internacional, que aparecía con frecuencia en la revista "Hola" y a quien la Milá pregunta sin preámbulos durante el programa en que aparece como invitada si cobra por asistir a las fiestas, causando gran desconcierto y enojo en la entrevistada, que posteriormente no se priva de manifestar que nunca se había topado con una persona tan grosera como Mercedes, ni con una pregunta tan impertinente.

Reproduzco un fragmento entresacado de una crítica aparecida al día siguiente en el diario ABC referente al mencionado desencuentro:

ABC. VIERNES 19 DE MAYO 1978

UNA COSA FEA

Esto fue lo que hicieron la otra noche dos presentadoras de un programa popular, que emparedaron a una invitada que no habla el castellano. Me estoy refiriendo a Dewi Sukarno. La trataron como a una imbécil exótica. Primero nos informaron en castellano de que los periódicos decían que aquella señora cobraba por halagar las fiestas mundanas con su presencia. Daba la sensación de que la nombraban no en tercera persona, sino en décima. Como si fuese un objeto lejano e insensible. Luego, en inglés muy titubeante y rudo, como podría confirmar cualquier experto, le preguntaron lisa y llanamente si cobraba. No hubo el menor rodeo. La pobre se echaba las manos a la cabeza en medio dé una estupefacción que era casi un desamparo. Mientras tanto las dos presentadoras sonreían de un modo reticente y avisado, como diciendo: «Esta cree que nos la da.» No es que yo lo imagine. Es que una de ellas, con una sonrisa que ya es un estereotipo, un rictus, se dirigió a los telespectadores poniendo en duda las palabras de la señora Sukarno, que naturalmente no entendió aquella confidencia suspicaz para españoles. Así que la presentadora estableció una confabulación con el público a costa de una mujer que no habla el castellano y que se sentía perdida en aquella escena realmente sórdida.
CANDIDO.


No deja de llamar la atención que en aquel tiempo se le reprochara a la Milá su forma de ejercer el periodismo, tal como ella hace ahora con aquellos que la incomodan negándose a seguir las directrices que pretende imponer sin contemplaciones en su entorno. Se ve que la memoria le flaquea y ya olvidó su comportamiento en esos primeros años de profesión y a juzgar por el poder que parece ostentar en la actualidad, hay que reconocer que no le fue del todo mal apartándose de la senda habitual seguida y respetada por sus colegas de entonces. Lástima que la amnesia que ahora sufre respecto a su pasado, le impida ejercer más a menudo la tolerancia hacia los demás.