Mostrando entradas con la etiqueta gran hermano mercedes mila ivan madrazo nacho montes indhira isabel pantoja cenicienta carol tatiana telecinco. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta gran hermano mercedes mila ivan madrazo nacho montes indhira isabel pantoja cenicienta carol tatiana telecinco. Mostrar todas las entradas

sábado, 20 de marzo de 2010

HELADA MADRINA


Dando por hecho que todos los lectores de este escrito conocen el cuento de Cenicienta, voy a tomarme ciertas libertades con la historia redactando un nuevo guión, en el cual Cenicienta (Indhira) es una chica consentida y egoísta que con sus lloros y sus aires de mosquita muerta sabe engañar muy bien a los que no ven más allá de la superficie de las cosas, porque es ella la que hace la vida imposible a sus hermanastras (Carol y Tatiana) lamentándose luego de los malos tratos que recibe de ambas. El hada madrina (Mercedes Milá) no es una anciana bondadosa y maternal sino una bruja malintencionada y fría, muy fria ... "helada", que utiliza sin escrúpulos sus poderes contra aquellos que se atreven a desafiarla. Y para finalizar el símil del famoso cuento antes de pasar a los hechos reales, quiero plantear una incógnita: imaginen que el príncipe no se enamora de Cenicienta, que cuando la joven huye perdiendo un zapato en su carrera, el galán no se molesta ni en seguirla ni en buscarla y prefiere pasarlo bien con alguna de las princesas invitadas al baile sin complicarse la vida. ¿Qué hubiera hecho en este caso nuestra helada madrina? Pues probablemente ir en busca del mozo hecha una furia y darle en la cabeza con el otro zapato, para arrastrarle después junto a su ahijada e intentar obligarle a casarse con ella.

Indhira, la concursante súper protegida por Telecinco y por Mercedes en esta edición, comenzó su aventura en Guadalix llamando “guarrilla” a Tatiana en los primeros días de convivencia y poco después, tras uno de sus escarceos amorosos con Arturo en un refugio improvisado entre dos camas cubiertas con un edredón, le pregunta a Tatiana en tono chulesco mientras se está reajustando la ropa si le gusta cómo folla. Su justificación para semejante pregunta es que la concursante rusa y su amiga Melanie estaban espiándoles, pero la realidad es que se dirigían juntas al cuarto de baño, para lo cual tenían forzosamente que atravesar el dormitorio donde la pareja retozaba. No contenta con esto y ya más avanzado el concurso, Indhira arroja a la cara de Tatiana un trozo de jamón de York (un día en que va achispada y no deja de reírse tontamente) durante la prueba del viaje cultural en el 600 amarillo.

No obstante, lo que intenta vendernos la malagueña desde fuera es que Tatiana se puso en su contra desde el primer momento y que ignora por qué ella le cae tan mal, mientras Mercedes, que por supuesto no le reprocha ni uno solo de estos comportamientos, se muestra escandalizada cuando la rusa (también con unas copas de más y después de hacer el amor con Arturo durante las fiestas navideñas) envía a Indhira un saludo desde el confesionario. Ni siquiera sirve a Tatiana como atenuante su gesto generoso y desinteresado al intentar separarla de Carol en la famosa escena del vaso de agua con hielos, momento en que curiosamente los supuestos amigos de Indhira no mueven un dedo para evitar, lo que cualquier seguidor de gran hermano puede prever que va a acabar en expulsión.

Los agravios de Indhira hacia Carol comienzan con un abordaje en el que la malagueña le echa en cara su acercamiento a Arturo (que en ese momento había dejado de ser su pareja después de la ultima discusión) y la acosa con sus quejas y reproches hasta hacerla llorar ante lo inesperado del ataque, de cuyo resultado se muestra Indhira más que satisfecha cuando lo cuenta a sus afines en la casa. Más tarde llegan los insultos en el confesionario llamándola “zorra” repetidas veces y amenazando con arrastrarla de los pelos, los lloros en el dormitorio aislada voluntariamente de todos y recalcando hasta la saciedad la crueldad con que Arturo la ignora y finalmente, su cara triunfante cuando Carol resulta expulsada por los votos de sus compañeros, convenientemente manipulados en su contra durante la última semana. Desgraciadamente para ella, el publico elige a Carol como la más votada para la repesca que se avecina (demostrando así que no quieren a Indhira tanto como se imagina) y acaba de raíz con su recién recuperada tranquilidad “obligándola” a volver a meterse en la cama con Arturo ahora que sus relaciones han mejorado, para tenerle bien cogido ante el retorno de su enemiga según confiesa la propia Indhira sonriente en una de las galas.

Inmediatamente la malagueña comienza una campaña para que las nominen a ambas, ya que confía en que la expulsada en la confrontación será “la otra”. La realidad le demuestra que tampoco sus compañeros la aprecian tanto como creía, puesto que todos excepto Toscano se niegan a secundar sus caprichos. El resultado final con Indhira nominada y Carol a salvo, es la gota que colma el vaso (nunca mejor dicho) y desencadena la tan comentada agresión de Indhira y su salida del concurso por la puerta de atrás para desgracia de Mercedes y de Telecinco, que se encuentran repentinamente con su favorita en la calle. Pero una vez más ahí está su madrina y protectora para apoyarla y defenderla, recibiéndola como a una heroína y reservando sus reproches para Carol, a la que carga con todas las culpas de lo ocurrido durante la entrevista que sigue a su salida de la casa poco después, puesto que según la presentadora, la actitud de Indhira es totalmente comprensible porque está enamorada y si perdió el control fue porque Carol la había provocado deliberadamente.

Es curiosa la tendencia de Mercedes a proteger a personajes como Indhira o a confraternizar con otros como Iván Madrazo, que arremete contra Carol y relata con todo lujo de detalles una supuesta relación de una noche de ambos, dedicando a la cántabra todo tipo de descalificaciones absolutamente indignas del caballero que pretende ser, con la excusa de que fue ella quien lo comentó en la casa, aunque la interesada lo niega rotundamente sin que nadie consiga demostrar lo contrario. Y completando “la pandilla basura” aparece en escena Nacho Montes, periodista escasamente conocido antes de su participación en El Debate Gh11, que utiliza en sus críticas hacia los concursantes términos como “marrana”, “pedorras” o “imbéciles” dirigido este último a Piero y Melania cuando se defienden de sus ataques durante uno de los debates y que le acarrea al insultante colaborador una reprimenda de Jordi González y una sugerencia de que se disculpe con la pareja. Les hablo de la misma persona que escribe en su blog de la Cope la siguiente frase: “No hay dinero con el que alguien pueda comprar de la noche a la mañana la educación que a uno le inculcan en casa, con mimo, desde la infancia. Hoy, cada cual que busque su motivo, me siento orgulloso de esa educación recibida. Esa educación que me hace dormir tranquilo y feliz”.

Pues estos cuatro personajes (Mercedes, Indhira, Iván y Nacho) son los recientes protagonistas de un vídeo en el que aparecen a la salida de un concierto de Isabel Pantoja y que según comenta posteriormente la Milá ha provocado la envidia de muchos. Y yo me pregunto: ¿envidia por asistir a un evento que está al alcance de cualquiera que abone el precio de la entrada? ¿o tal vez se refiere Mercedes al privilegio de gozar de tan “selecta” compañía?. Quién sabe si la asistencia a ese concierto es una especie de recompensa de la helada madrina a los dos colaboradores de El Debate que la han secundado obedientemente durante meses, en su obsesivo empeño de disculpar y enaltecer a Indhira durante todo el concurso.

El análisis de los ataques agresivos y discriminatorios de la Milá y sus acólitos hacia Arturo prefiero aplazarlo para un próximo articulo, pero si yo estuviera en el lugar de este concursante me sentiría muy orgullosa al recibir las criticas de gente de esta calaña, prueba inequívoca de que él no es ni tan hipócrita ni tan intolerante como ellos, porque en este caso lo verdaderamente preocupante sería agradarles. Como dice una frase que me viene a la memoria: “Cuando los que mandan pierden la vergüenza, los que obedecen pierden el respeto”. Mercedes Milá hace tiempo que perdió ambas cosas: la vergüenza como presentadora de Gran Hermano y en algunas de sus intervenciones publicas y el respeto de miles de seguidores del reality que no la soportan más y sueñan con el momento de su caída.